Menos mal que somos dos

Siempre solemos transmitir la parte positiva de emprender el vuelo, las ganas, los logros, las ideas, los días buenos… Habitualmente esa es la parte que más nos pesa de nuestro proyecto pero sería irreal omitir que existen días malos en los que al atravesar la puerta de tu empresa lo único que te apetece es salir corriendo en dirección contraria. Cinco años después nos pasan factura las horas y esfuerzo que hemos invertido, sólo somos personas corrientes que teníamos la ilusión de poder trabajar en lo que nos gustaba, no nos imaginábamos las múltiples profesiones y roles que tendríamos que abrazar para hacerlo posible, ni el injusto régimen de autónomos bajo el cual nos sentimos como en el juego de los topos, en cuanto sacas la cabeza recibes un tremendo martillazo y vuelta al hoyo, una y otra vez.

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Hay días en los que sólo tengo la certeza de que para emprender, el mejor de los casos es tener a alguien acompañándote en la aventura, tu compañer@ de proyecto será la persona que comprenda como un herman@ lo que te está pasando porque tiene la misma vivencia y el mismo contexto que tú.

En nuestro caso, ambas tenemos que aprender a ajustar expectativas, respetar ritmos y manías, tolerar el estilo de afrontamiento, repartir funciones, proteger al otro, solucionar conflictos internos y externos, encontrarse y desencontrarse… todo esto lo hacemos diariamente para avanzar juntas por y para el proyecto.

Sin que lo hayamos hablado, tengo la certeza de que el mayor deseo de las dos es que podamos robarle minutos a nuestro proyecto de vida común, para que sea fiel a la palabra VIDA.

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Similitudes entre tener un hijo y tener una empresa

Con esta entrada sólo pretendo dar un toque de humor, soy emprendedora y no madre.

  • Tu vida se acaba tal y como la conocías.
  • Te desadaptas de tus amigos sin “hijos”.
  • Cada una de tus decisiones afecta a su futuro.
  • Todo el mundo se cree capaz de dar consejos.
  • No existe un manual, cada uno entiende a su manera la “crianza”.
  • Tienes la responsabilidad de educarlo y a la vez de respetar su ritmo de crecimiento.
  • Existe el falso mito de “eso sólo son los primeros años”, cuando sólo cambian las necesidades, la implicación permanece.
  • Te puedes aplicar las frases que has escuchado toda la vida, como “no sabes cuánto duele un hijo” y aún así olvidar el dolor continuamente porque por un hijo lo das todo.
  • Y sobretodo porque en la mayoría de los casos, no lo cambiarías por nada.

Emprender el vuelo.

Desde el momento que comencé la aventura de emprender, supe que un día necesitaría escribir sobre ella, aunque sólo fuera por el hecho de ser una experiencia propia. Por el título podríais suponer que quiero incidir en la libertad que supone crear tu propia empresa y volar libre, por la opinión generalizada y atractiva de “así no tienes jefes”. Quiero desmantelar este mito sobre los beneficios de tener una empresa con pocas palabras: la responsabilidad que conlleva emprender suple con creces el alivio de no tener jefes.

Partiendo de un proyecto inicial de tu idea de negocio, quiero exponer mi diario de dificultades para emprender:

1º LLENAR EL DEPÓSITO. Todo el mundo suele conseguir el combustible inicial pero éste acaba y no sabes cuando y dónde vas a repostar.

2º CONSTRUIR TU AVIÓN. Una construcción única y sin apenas referencias, es costoso y al verlo acabado no puedes deleitarte ni un segundo porque enseguida hay que alzar el vuelo.

3º MANUAL DE VUELO. Has despegado pero desconoces si tu avión resistirá el viaje y aunque nosotras siempre tuvimos la guía y el apoyo de nuestro gestor, resulta que el manual de vuelo también es de creación propia. Creo que la formación para el emprendedor es imprescindible pero la aplicación de esa teoría al propio negocio es dificil, paralelamente estás formándote sobre tu propia actividad y no puedes abandonar el puesto de piloto.

4º CONTRATIEMPOS. Tormentas, turbulencias y demás imprevistos a lo largo del viaje hacen que pierdas de vista el destino (tal y como lo habías proyectado). Con ciertas limitaciones, sobretodo de tiempo, el objetivo es conjugar las demandas diarias, la toma de decisiones y la planificación de una estrategia para recuperar el rumbo.

Una vez te enfrentas a estas dificultades, tienes la experiencia para relativizarlas. Eso significa que has desarrollado habilidades relacionadas con la creatividad, la flexibilidad, la imaginación y la perseverancia. Emprender te hace sentirte capaz de reinventarte de una manera u otra, y este sentimiento aporta una inmensa seguridad. Entonces ya sabes volar, porque sabes que es lo que implica el vuelo.

Ilustración de Beatriz Martín Vidal